BASTA PARA MI, BASTA PARA TODOS

Pasar de la comodidad, el ocio y el disfrute a la presión, la desesperación y el destape total. Esto es lo que le sucedió en los últimos meses a la Unión Europea.

Desde la foto de Aylan, el niño sirio, en las costas turcas que quitaron el manto que ocultaba la realidad de cientos y miles de personas oprimidas huyendo de la guerra o el asedio desde medio oriente y áfrica hacia Europa, la UE ha tenido que tomar decisiones en tiempo récord, y no muy bien elaboradas que digamos.

Los países europeos colapsaron en su intento por colaborar con la llamada tercera guerra mundial que está dejando devastados varias zonas de nuestro mundo. Desde el punto de vista positivo, siempre aparecen personas con sentido de la vida que se ofrecen a colaborar, con organizaciones o de forma privada. Actualmente hay muchos voluntarios en las zonas más calientes del drama refugiados.

Sin embargo, lo que motiva a estos pensamientos que exponemos son dos decisiones asumidas por la ONU como una “favorabilidad a los refugiados y migrantes”.

Por un lado, el tratado firmado por los países que integran la UE con Turquía asusta. Desde junio de este año, cada persona llegada por mar en condición de refugiado a Grecia será devuelto a Turquía que llamativamente ahora sería considerado un país seguro. Además, por cada sirio que sea “derivado” a Turquía, dicho país podrá insertar en la UE a un sirio que radique en Turquía hace tiempo. Este es el juego que pretenden jugar, pero en vez de utilizar juguetes lo hacen con personas. Claro está que esto no será un mero acto de voluntarismo o buena voluntad, a cambio, la UE le pagará a Turquía 6.000millones de euros y eximirá a los turcos de visado europeo. Finalmente, el viejo y gran anhelo de la República fundada por Attaturk y deformada por Erdogan comenzará las negociaciones con sus nuevos “amigos” de la UE para pasar a formar parte de ellos.

Como si esto fuera poco, y donde aún hay quienes se preguntan en que terminará, hace horas la UE ha manifestado su preocupación por la cantidad de personas de Sudán y alrededores que están escapando y llegando a Europa, donde creen, ya no hay más lugar. De esta forma se les ha ocurrido la maravillosa idea de enviar fondos de cooperación a los ejércitos de Sudán y Eritrea para que frenen a los migrantes.

El primer error reside en que actualmente no hay un marco legal que abale el financiamiento voluntario y directo a un ejército, el segundo y principal error reside en el aporte económico a la dictadura de Eritrea,  ya denunciada en reiteradas ocasiones por organizaciones como MSF y SaveChildren. Conocida vulgarmente como la Corea del Norte de África, un país donde el promedio de abandono mensual es de 3mil personas (datos ONU 2015).

 Huyen de la pobreza, el servicio militar obligatorio, la falta de libertad de expresión, reunión y religión, las detenciones arbitrarias, las condiciones insalubres, y la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y la muerte. Huyen de la muerte, aunque ello suponga toparse con ella, como sucedió en octubre de 2015, donde más de 300 personas provenientes de Eritrea, murieron ahogadas cerca de Lampedusa.

Mientras termino de escribir estas líneas, el diario internacional El Pais titula “Bruselas ofrece 10.000 euros por cada refugiado que acojan países fuera de la UE”

 

Como decíamos en mi infancia luego de jugar al tuti fruti: “basta para mí, basta para todos”.

 

Emiliano Zalagione

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