UN REFUGIADO, UNA FAMILIA

El sábado 16 de Julio nos visitó Evelyn Santos, ella es abogada oriunda de Brasil, quien trabaja como voluntaria para la Organización Cristiana JUCUM (Juventud con una Misión). Esta organización está presente en 180 países y tiene como uno de sus objetivos ofrecer ayuda fí­sica, material y psicológica a toda persona necesitada.

 

Bajo la consigna #elRefugiadoEsMiProjimo convocan a la comunidad cristiana evangélica a participar del proyecto Un refugiado, una familia, con el fin recibir 40 familias que huyen de la guerra en la zona de Siria y sus alrededores.

 

Evelyn Santos nos cuenta que la iniciativa surge en diciembre del 2015 cuando viajó junto con otros voluntarios de Jucum a “ver de cerca la realidad de los refugiados” en países europeos como Francia y Suiza. Por dos meses estuvieron visitando campamentos de refugiados Kurdos, Sirios, Somalíes, Eritreos, entre otros. Ella afirma que “la realidad nos superaba, por lo tanto cuando volvimos nos enfrentamos al desafío de encontrar la forma de ayudar desde acá”.

 

Experiencia en el campamento de refugiados

 

Durante el viaje la principal tarea fue escucharlos, conocer cuáles son sus reclamos, saber qué tienen para decir. “Ellos tienen ganas de vivir, de encontrar un nuevo mundo, están huyendo de la guerra. En su mayoría son profesionales que dejaron todo, piden una oportunidad para reconstruir sus vidas” nos comenta Evelyn, afirmando que no sólo huyen de sus tierras en busca de asilo, sino también con la necesidad de reconstruir sus vidas.

 

“El sentimiento cuando uno llega a un campo de refugiados es de impotencia. Ellos llegan felices porque están camino a un nuevo mundo, sin embargo allí se dan cuenta de la realidad, y es que están frente a países que no los aceptan”.

Al describir el campamento de Calais (Francia), comenta el panorama devastador, donde se puede ver el territorio vallado con alambres y “gente que se trepa para poder agarrar cualquier camión que pase para poder cruzar a Inglaterra”.

 

La abogada nos comenta que la necesidad de cruzar el Canal de la Mancha está basada en principio porque lo único que el gobierno francés les ofrece actualmente son casas-container dentro de los campamentos. Esto no es sólo un abandono material, sino que no permite el desarrollo e inserción de las personas dentro de la comunidad. Por otro lado, los que logran cruzar al país británico tampoco son bien recibidos, ya que allí existe una política muy dura acerca de la no recepción de refugiados.

 

Uno de los tantos casos desgarradores que Evelyn conoció en los campamentos fue el de Fatima, una mujer que caminó 16 horas junto con su hijo para llegar a Turquía con el fin de tomar un avión clandestino que los lleve a Francia, y de allí cruzar a Inglaterra donde vive su hermana.

Sin embargo una vez que llegaron a territorio turco fueron deportados a su país. En un segundo intento por cruzar tomaron un auto en donde fueron perseguidos. Hoy Fatima sigue buscando la oportunidad para llegar a Inglaterra, ya que en Caleis está separada de su hijo, quien por ser mayor a 18 años no puede vivir con ella en el campamento.

El trauma de salir de un país en guerra, abandonar todas sus pertenencias, profesiones, trabajos, familias, es sobrellevado por la esperanza que tienen de encontrar un lugar donde rehacer sus vidas. Lamentablemente, se encuentran con “con una pared de hielo de gente que no puede ver al otro”.

 

Un refugiado, una familia:

 

Este proyecto está dirigido a la comunidad cristiana evangélica en Argentina, para lo cual deben contar con una serie de requisitos que garanticen que las familias acogidas contarán con el acompañamiento económico, moral y social que necesitan para lograr salir definitivamente del conflicto.

Jucum actúa como el nexo entre la iglesia receptora y las familias en Libano que necesitan salir de la región. Estas son seleccionadas por voluntarios de la organización que trabajan en Medio Oriente.

 

Si bien el gobierno nacional está involucrado a partir del denominado Programa Sirio  desde el 2014, el proyecto de Jucum aporta la figura de la iglesia como “un núcleo saludable para recibir a una familia”, las cuales lograrían realizar un acompañamiento que los contenga.

 

Actualmente hay 6 familias asignadas a iglesias de La Rioja, Bariloche y Villa Regina, las cuales se encuentran en la búsqueda de las viviendas y profesores de español para recibir a los refugiados.

 

La crisis del otro

 

Evelyn Santos comenta que si bien la problemática de los refugiados tiene ya muchos años, actualmente los países de la Unión Europea se encuentran desbordados. “La Unión Europea no puede mirar al otro. Esta misma crisis se vivió en la Segunda Guerra Mundial, pero a partir de allí surgieron las discusiones por los derechos humanos. Esto fue porque eran los similares, los suyos. Ahora estamos en una crisis del otro, de personas con otras culturas y otra religión, como los musulmanes. Nosotros no podemos estar ajenos, hay que dar una respuesta a esta crisis”.

 

Desde Sin Fronteras seguimos reflexionando sobre la experiencia de Evelyn y de los miles de refugiados que viven en carne propia no sólo la guerra y destrucción en sus propios países, sino también el desinterés del resto del mundo. Nos preguntamos muchas veces cuántas vidas se salvarían si la Unión Europea pudiera ver al otro como propio, pero cuántas veces nos preguntamos cómo lo vemos nosotros. ¿Es nuestra crisis también?

 

Natalia Pisoni

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