MÉDICOS SIN FRONTERAS, PROFESIONALES EN LA TRINCHERA

El economista David Cantero Pérez, comenzó trabajando en Médicos Sin Fronteras (MSF) en el sector de finanzas, donde la transparencia del manejo de los fondos lo convenció a hacer carrera en la conocida organización de ayuda humanitaria.  Hoy, el español se desempeña como director en Argentina y Latinoamérica. 

Para él administración de la economía de una organización no es un tema delicado, sino que es un tema necesario. “Tenemos la responsabilidad de explicar a los 5 millones de colaboradores alrededor del mundo en qué gastamos exactamente cada peso y cada centavo”. En Argentina ya son 87.000 las personas que colaboran económicamente con MSF.

 

¿Qué es Médicos Sin Fronteras?

Es una organización médica humanitaria que lleva ayuda a poblaciones víctimas de conflictos armados, catástrofes naturales, epidemias y situación de extrema de exclusión de la salud. Estamos dedicados a la ayuda humanitaria, a las emergencias y a las situaciones donde MSF, al actuar, cambia la vida de una forma extrema a la población. No trabajamos en Argentina porque si bien hay necesidad, no se tiene la criticidad, o letalidad a la que la organización apunta.

 

La organización es mundialmente conocida no sólo por la asistencia médica que brindan en los sectores más desfavorecidos, sino también por autoproclamarse neutrales ante cada conflicto. ¿Cuáles son los principios que estructuran la forma de trabajar en cada contexto?

En MSF consideramos fundamental la independencia, no depender de ningún partido ni gobierno. Ser imparciales, no hacen distinción de sexo, raza, religión, y ser neutrales. Esto último es complejo ya que en las zonas de conflicto es difícil, pero la intención es entrar a trabajar a un lugar y no juzgar a ninguna de las partes. Neutral no quiere decir que seamos incapaces de denunciar violaciones a los derechos humanos, o injusticias masivas, como es el caso de los refugiados.

El trabajo de MSF depende en gran parte de los vínculos que formen con las poblaciones donde trabajan. Esta relación es clave ya que, sobretodo en las situaciones más extremas, la población no cuenta con protección armada. Son los pobladores quienes ayudan a los profesionales a evaluar los peligros del momento.

 

Teniendo en cuenta la relación de MSF con las comunidades, ¿Cómo manejan las situaciones en las que toca atender a los rebeldes, o miembros de grupos terroristas?

Partiendo de la base que los médicos hacen un juramento hipocrático, tienen que respetar ese juramento y no discriminar. Tienen que curar a cualquier persona, sea quien sea. Nuestra prioridad no es curar un ejército, ni a un sector armado, sino que nuestra prioridad son las poblaciones civiles, pero en lugares como Siria, o Yemen, donde el fin de semana pasado bombardearon un hospital, nos llegan pacientes que participan de estas cosas, y los tratamos igual. Nuestros principios y deontología médica nos obliga a eso, aunque muchas veces hemos sido criticados por eso.

 

Actualmente, Médicos Sin Fronteras está compuesta por más de 30.000 personas, entre ellos los profesionales sanitarios y los que se encargan de mantener en pie la estructura de la organización. ¿Cómo es trabajar en MSF y hacer carrera allí?.

La organizanización ha optado hace muchos años por la profesionalización de la ayuda humanitaria, y esa es la clave del éxito. Todas las personas que trabajan en MSF reciben un salario, evidentemente es una compensación modesta en relación a lo que pueden recibir en otro lugar. Nadie que trabaje en una organización como la nuestra lo hace por una cuestión económica.

Los profesionales sanitarios normalmente hace misiones más bien cortas, según la severidad del conflicto. Lo hacen por 2 o 3 meses, y luego vuelven a sus ciudades y siguen trabajando en sus hospitales. De todas formas, la gran mayoría del personal de MSF son nacionales de los lugares donde trabajamos.

En los sectores de soporte hay trabajadores del sector de logística, comunicación, recursos humanos, finanzas, y demás áreas comunes a cualquier empresa de esa dimensión.

 

Lamentablemente, sabemos que muchas veces los hospitales son blanco de ataques, ¿Que sucede en estos casos?

En octubre del año pasado murieron 42 personas en un ataque en un hospital de Afganistán, de los cuales unos cuantos eran nuestros trabajadores. No vamos a parar de denunciar estos hechos. El fin de semana pasado murieron 19 personas en Yemen, entre ellos también había personal de MSF.

En lo que va del 2016 ya hemos sido víctimas de 17 ataques alrededor del mundo, en especial en Siria y Yemen. Esto, al margen de que está prohibido y de no poder hacerse, significa que cada día se pone más difícil la labor de MSF. En los momentos en que la gente más necesita de nuestro trabajo, tenemos que dejar de hacerlo porque nos están asesinando, nos están matando a nosotros. Los hospitales deberían ser como santuarios dentro de la guerra, deberían ser, o eran, los únicos lugares intocables en la guerra. La ayuda humanitaria parece que no tiene ningún tipo de valor. Los Estados que están atentando contra los hospitales. Cuatro de los cinco miembros del comité permanente del consejo de seguridad de la ONU (China, Francia, Rusia, Gran Bretaña y EEUU.) han bombardeado estructuras sanitarias. Si esto lo hacen los paises mas poderosos de la tierra, imaginate lo que hacen los rebeldes, los grupos descontrolados.

Hemos montado hospitales hasta en una fábrica de pollos para intentar ser “menos objetivo” de ataques, aunque aún así lo fuimos.

Esto llegó al punto en que la población tiene miedo de ir al hospital, y hasta hay pedidos de que no se monten hospitales en algunas zonas, porque si lo montan, corren más riesgo de ser atacados.

 

Se sabe que los bombardeos y ataques en su mayoría están dirigidos hacia las poblaciones civiles, ¿Qué nos podés comentar acerca de cómo viven las poblaciones que corren más riesgo en estos momentos?

Los niños son el colectivo más vulnerable en estas situaciones. Las madres y los niños son las principales víctimas. La foto de Omran, el niño sirio que está conmoviendo al mundo entero, es una muestra de lo que se está viviendo a diario en estos lugares. Yemen es un contexto que no se está hablando y es realmente grave lo que está pasando allí.

Es triste que tengamos que reaccionar con una foto. Al menos que esta imagen sirva para conmover a la gente. Esto es lo que está pasando, hay niños que mueren bajo los escombros todos los días, esta es la situación de Aleppo (Siria) cada día.

La realidad de la guerra es eso, implica niños muertos, eso es la guerra. Nos son sólo aviones en el cielo tirando bombas, sino los efectos que esto tiene en la población a la que ataquen.

 

¿Crees que hay voluntad política para resolver estos conflictos?

Nosotros no analizamos las causas del conflicto, sino que trabajan sobre las consecuencias. Evidentemente, este conflicto no tiene a corto plazo un fin. Para que esto se termine tiene que haber compromiso político.

El nivel de violencia, los miles y miles de muertos, los millones de refugiados, hicieron que hoy en día el número de desplazados por la guerra sea mayor al de la Segunda Guerra Mundial. Esto es histórico y no nos damos cuenta.

 

Para colaborar y saber más:

www.msf.org.ar

 

Natalia Pisoni - Emiliano Zalagione

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