Hungría, el dolor se olvida

La Primera Guerra Mundial, la Segunda y la Revolución del ´56 obligaron a la población húngara a migrar y desplazarse por el mundo huyendo en todos los casos de la miseria, hambruna y el terror. Entre ellos, aproximadamente 30000-40000 húngaros llegaron a nuestro país en busca de esperanza y una nueva vida. Con el paso de los años fueron adaptándose a la cultura y manteniendo viva su esencia y costumbres.

El pasado 2 de octubre en Budapest, capital del país, el Primer Ministro ultra derechista Viktor Orbán junto a otros partidos políticos lanzaron a la población a votar el referéndum en contra de la recepción de refugiados dentro del territorio húngaro.

La pregunta del referéndum era la siguiente: "¿Quiere que la Unión Europea pueda imponer re ubicaciones obligatorias de ciudadanos no húngaros en Hungría, incluso sin la aprobación del Parlamento?"

Pareciera ser, al igual que otros países europeos, que el Primer Ministro desconoce su pasado y la historia de su pueblo. Esto es un reflejo también de la reciente vaya construida por 175km en al frontera con Serbia, con el objeto de evitar el ingreso de inmigrantes en su deseo de llegar a Austria o Alemania.

En las últimas horas también se han dado a conocer videos y testimonios de sirios, irakies, entre otros, recibiendo brutales golpizas de la policía húngara y hechos de lesa humanidad denunciado por distintas organizaciones internacionales, principalmente Amnistía Internacional.

 

Ante este panorama, solo restaba ver cual sería la voluntad del pueblo húngaro en su deseo o no de continuar recibiendo refugiados ante la crisis mundial que vive hoy Europa.  A pesar de la campaña xenófoba de los últimos días, no se logró superar el 50% de los votantes, cifra requerida para dar por válida la consulta popular. Eso si, quienes votaron (algo más del 40% del electorado), se volcaron en un 98% por el NO a las cuotas acordadas con la Unión Europea.

 

Ante el fracaso de la campaña, varios opositores pidieron la renuncia del Primer Ministro, quien luego de unas horas de silencio salió a la prensa para declarar lo siguiente: "Hemos logrado un resultado excepcional. Sólo los húngaros pueden decidir con quien desean vivir. Es por el futuro de nuestros hijos, de nuestro estilo de vida, de nuestras raíces cristianas. Debemos elegir con quien vivir". 

Evidentemente Viktor Orbán no sólo ha olvidado su historia de migrante sino también las formas cristianas para con el prójimo.

 

Esta semana está previsto que viaje a Bruselas a negociar distintos temas sobre política de migración y ya anunció, sin dar mayores detalles, de una próxima modificación en la Constitución Parlamentaria húngara. Eso si, de los 4mil millones de euros que recibe cada año de la Unión Europea para "cambios estructurales" no hubo referéndum ni queja, ni devolución.

 

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