ARGENSIRIOS

Según una encuesta realizada por Amnistia Internacional, Argentina se ubica en el 6to puesto del ranking de países dispuestos a recibir refugiados. Según muestran los datos, el 89% de los argentinos encuestados ve con buenos ojos la posibilidad de dar asilo a quienes huyen dia a dia de conflictos políticos, económicos y humanitarios.

Sabido es el anuncio del presidente Mauricio Macri en la Asamblea de las Naciones Unidas el año pasado sobre el compromiso de recibir 3000 refugiados sirios en nuestro país.

De aquel momento hasta ahora, lejos estamos de llegar al número mínimo de recibimientos y, según dicen organizaciones abocadas al tema, la burocracia frena cada vez más los trámites de recepción de refugiados.

Por un lado, hay que entender que los funcionarios argentinos poco saben del tema y estan, junto al resto de nosotros, aprendiendo y organizando un sistema que pueda soportar la llegada masiva de personas extranjeras en situación de refugiados. Por otro lado, y aun mas importante, destacar que ha habido un cambio en la dirección de voluntad política nacional respecto de esta temática, ya que en el momento del anuncio del presidente Macri, Susana Malcorra, canciller argentina, estaba en carrera para ser electa Secretaria General de las Naciones Unidas en la sucesión de Ban Ki-Moon. Pasado el tiempo, fue el portugués Antonio Guterres quien se quedó con el cargo, y poco a poco tanto la cancillería, como la presidencia fueron alejándose de diferentes formas de este caballo de batalla de campaña.

Ante esta situación, organizaciones como Refugio Humanitario Argentino, JUCUM y otras que han traido y están trayendo familias sirias a nuestro país, estan sufriendo la distancia por parte del estado y la no resolución de situaciones indispensables para llevar a cabo este proyecto Nacional.

Por un lado el dinero aportado a los pasajes de quienes vienen no aparece, por otro, los trámites en las Embajadas correspondientes comienzan a archivarse y las respuestas no llegan.

Con este panorama, crece una vez más el interrogante sobre la realidad de afrontar este conflicto. ¿Estamos preparados, hay una logística suficiente, depende únicamente del estado?

Ante estas preguntas, sostenemos que son los voluntarios comunes y corrientes, quienes, movidos por el amor y la compasión, han logrado poner en marcha este avance humanitario, sin embargo también han llegado a un momento en el que el rol del Estado Nacional es vital para funcionar de forma seria, transparente y sostenible en el tiempo.

Como bien dice el Ingeniero Mariano Winograd (fundador de Refugio Humanitario Argentino), “los argentinos tenemos una virtud que es debilidad: la improvisación”

La improvisación nos ha llevado a ser receptores, llamantes, compasivos, pero también nos puede llevar a tomar malas decisiones, cometer errores y retrasar lo logrado hasta este momento.

Mientras Europa colapsa con la llegada de refugiados, mientras sus gobernantes cierran las puertas a la ayuda humanitria, son los colecivos particulares y las personas comunes y corrientes quienes demuestran que si se quiere, se puede.

 

No son refugiados, son seres humanos.

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